El pasado 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en el Chocó sacudió el occidente de Colombia y afectó con fuerza a departamentos como Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, dejando más de doscientas personas fallecidas, miles de heridos y graves daños en viviendas, escuelas y centros de salud. En medio del dolor, la solidaridad internacional no se hizo esperar, y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estuvo entre los primeros en responder.
El Grupo BID puso a disposición de Colombia hasta US$300 millones en financiamiento contingente para emergencias, un instrumento pensado para que los países cuenten con recursos de forma ágil en los momentos más críticos tras un desastre. A ello se sumaron US$500.000 en cooperación técnica no reembolsable para apoyar las acciones más urgentes. Su presidente, Ilan Goldfajn, conversó personalmente con el presidente de Colombia para transmitirle la solidaridad y el respaldo de la institución.
Estos aportes forman parte de una amplia movilización de la banca multilateral, que incluyó también recursos del Banco Mundial y de CAF, y que se complementó con un enorme esfuerzo del sector empresarial y de la sociedad civil colombiana. En conjunto, estos apoyos buscan atender la fase crítica de la emergencia y sentar las bases para la reconstrucción de los territorios afectados.
Para Unidos en Red, esta respuesta confirma la importancia de contar con mecanismos de protección financiera preparados antes de que ocurra un desastre, una convicción que compartimos con el BID. Nos llena de orgullo tener como aliado a una institución que entiende que la verdadera resiliencia se construye en red, y enviamos todo nuestro cariño y nuestra fuerza al pueblo colombiano en este camino de recuperación.