
La educación emocional se ha convertido en una herramienta clave para el bienestar y la prevención de problemas de salud mental. Con esta premisa nació Emociones Down, un programa pionero que trabaja la gestión emocional en personas con síndrome de Down desde edades tempranas.
“Detectamos conductas disruptivas en jóvenes que se incorporaban al mundo laboral y comprendimos que necesitaban herramientas para identificar, expresar y gestionar sus emociones”, explica María Antonia Juan, coordinadora del programa y gerente de Down Valladolid.
Gracias al apoyo de KIABI, el programa se desarrolla mediante talleres prácticos que abordan situaciones reales en el entorno familiar, educativo y laboral. Su metodología se basa en cuatro pilares: reconocer las emociones propias, aprender a gestionarlas, identificar emociones en los demás y aplicarlo en las relaciones.
Juan subraya que “no hay emociones negativas” y destaca el papel esencial de las familias como modelos de referencia, insistiendo en que la educación emocional debe trabajarse en la vida cotidiana, no solo en talleres puntuales.